Tú, que los campos cubres de doradas mieses,
Tú, que las vides llenas de jugoso fruto,
Tú, que velas los prados donde la hierba crece,
Tú, clavado en la Cruz, frío y enjuto, durmiendo la soledad de tu capilla.
Derrama tu amor al pueblo que, postrado ante ti,
rendido y humillado, te pide que le ilumines con tu luz.
Tu Luz, que brilla borrando de sus frentes el pecado por el que la vida diste en ignominiosa Cruz.

Y al hombre bueno,
que en el surco traza la férrea voluntad de sus anhelos,
dale de tu amor las dulces mieles
para hallar de sus penas el consuelo
de amarte cada día más ¡Cristo de Cheles!

                         Plegaria de José María Ballesteros(q.e.p.d.).
Programa de 1959